RADIESTESIA o el arte de buscar aguas subterráneas

Muchos de los proyectos más característicos del campo profesional del ingeniero agrónomo se llevan a cabo en suelo rústico y por sus características, esto debe ser así necesariamente.  De la misma manera, casi siempre van ligados a actividades que tienen unas necesidades más o menos importantes de consumo de agua. Así, las explotaciones ganaderas, las industrias agroalimentarias y por supuesto, los regadíos, necesitan el agua de forma obligada para su mantenimiento.

El propio emplazamiento de estas actividades, por su lejanía en la mayor parte de los casos, limita el acceso a las redes municipales de abastecimiento. Ello obliga a recurrir a captaciones de agua potable de origen generalmente subterráneo.

Desde la perspectiva del ingeniero que desarrolla su labor en la actualidad, muchas de las fases  de la obra se afrontan mediante el empleo de recursos tecnológicos que facilitan enormemente la labor. Ejemplo de ello son:

  • El software topográfico para el cálculo de los movimientos de tierra
  • El GPS en el replanteo de las edificaciones, explanaciones, conducciones, etc.
  • La maquinaria guiada por láser para los movimientos de tierra, el transporte y compactación.
  • La maquinaria para el gunitado de hormigones

En este contexto llama poderosamente la atención que a pesar de los múltiples avances tecnológicos, hay algo que se sigue haciendo igual que hace cientos de años y es la detección de las corrientes subterráneas de agua. No es que no exista tecnología aplicada a este campo (georradares, estudios de conductividad eléctrica, etc.), sino que existen alternativas que proporcionan resultados satisfactorios a un coste digamos “ridículo”.

La Radiestesia es el arte (no sé si es oportuno decir la ciencia) de localizar objetos mediante el empleo del péndulo y las varillas. Una parte de la radiestesia, quizá la más conocida, es la que se centra en la localización de las corrientes subterráneas de agua y concretamente en la determinación de los puntos más favorables de una finca para llevar a cabo la prospección.

ZAHORÍES

Las personas que practican este arte se denominan radiestesistas y son más comúnmente conocidos como Zahoríes, palabra ésta que significa …Persona a quien se atribuye la facultad de ver lo que está oculto, incluso debajo de la tierra

Tuve la suerte de tener un familiar (Jesús Rubio Galindo, ya fallecido hace unos años) que dominaba este arte y gozaba de una merecida fama en el marcado de pozos. Sé de bastantes pozos marcados por él que se siguen empleando hoy día para regar y para otras aplicaciones.

¿Qué se necesita para ser zahorí? …pues así de simple: tener sensibilidad para la detección….y tres cosas más: practicar, practicar y practicar.

PÉNDULOS Y VARILLAS

Los dos instrumentos más comúnmente usados por los zahoríes son el péndulo y las varillas:

El péndulo es algún objeto que se suspende generalmente de una cadenilla de en torno a un palmo de longitud. Hay quien utiliza péndulos comerciales y hay quien trabaja con los objetos más peculiares (un reloj, una llave, una bala, etc.)

Las varillas suelen tener dos variantes :

Dos varillas en forma de UVE con dos extremos libres y uno común en el que se unen. Se trabaja con ellas cogiéndolas por los extremos libres y avanzando con el extremo común a ellas por delante. La detección de la corriente se manifiesta mediante la elevación del extremo común hacia a arriba. Típico ejemplo son las famosas varas de avellano.

Dos varillas con forma de ELE que son independientes entre sí. Se cogen cada una con una mano por su lado corto, manteniendo paralelos los lados largos de manera que pueden girar libremente en la mano. La detección de la corriente se manifiesta mediante el giro de ambas hacia dentro o hacia fuera, cruzándose.

CAUDAL Y PROFUNDIDAD

Tan importante como marcar el punto correcto para llevar a cabo la perforación es poder determinar la profundidad de la corriente y el caudal que proporcionará el pozo. Los buenos zahoríes son los que cuentan con un historial plagado de éxitos, no sólo en encontrar el agua, sino en vaticinar con exactitud la profundidad y el caudal de la corriente.

En cuanto a caudal, no es lo mismo hacer un pozo que nos sirva para satisfacer las necesidades de una explotación ganadera, que las de un regadío por aspersión. También es conveniente conocer previamente la profundidad de la vena de agua, dado que profundidades muy grandes pueden hacer inviable económicamente la extracción del agua.

Para la determinación del caudal y la profundidad, los zahoríes suelen establecer convenios mentales que les sirven para medir estos parámetros. La fuerza con que se mueven las varillas, el sentido de este movimiento, la velocidad de giro del péndulo o el movimiento oscilante en vez de giratorio son indicativos que permiten al zahorí traducir estas magnitudes en la fijación del profundidad y caudal.

En una conocida película española “El Sur” el protagonista es zahorí y determina la profundidad de los pozos según el número de monedas que su hija le va poniendo en la mano mientras gira el péndulo y hasta que éste deja de girar.

FUNDAMENTO CIENTIFICO

Hoy, que todo está estudiado y modelizado, llama poderosamente la atención que el fenómeno de la radiestesia siga sin tener una explicación más o menos científica. Los tratados que hay escritos sobre el particular suelen aludir al efecto de campos magnéticos que –al igual que en el caso del magnetismo- provocarían una fuerza sobre las varillas o el péndulo, responsables de su movimiento.

EXPERIENCIA PERSONAL

En el mundo de la radiestesia, mi experiencia personal se reduce a la de simple aficionado en el empleo de las varillas para la búsqueda de corrientes de agua. Suelo llevar siempre en el coche unas varillas que son las que empleo para mis prácticas.

Hace años eran dos agujas de hacer punto unidas entre sí en ambas puntas (en forma de uve invertida) por unas vueltas de hilo de cobre. Posteriormente fueron dos varillas lisas, totalmente de cobre en forma de ele y actualmente son dos varillas corrugadas de las que se emplean para sujetar los protectores de las plantas de viña.

Como tengo -con más o menos frecuencia- la posibilidad de poder practicar en parcelas por las que anteriormente han trabajado zahoríes de reconocida trayectoria, suelo probar en ellas pidiendo al dueño que no me diga previamente donde le han marcado. De esta manera veo si coincidimos o no…

Sigue siendo para mí un misterio de dónde procede la fuerza que obliga a cruzarse las varillas, pero lo cierto es que se mueven y no de manera aleatoria, sino en puntos determinados y con una intensidad similar.

La forma de trabajar es ir “cortando” el trazado de las corrientes que discurren por la finca (cuando las hay, claro está…), tratando de determinar qué puntos son los de más intensidad y por ello, más favorables para perforar.

Con el péndulo, reconozco que no he podido…No pierdo la esperanza y sigo practicando, pero son palabras mayores….

 

 

 

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